sexta-feira, 8 de janeiro de 2021

O trabalho e o direito à preguiça...

"Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo llevado hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de su prole. Los curas, los economistas, los moralistas en lugar de reaccionar contra esa aberración mental, han sacrosantificado al trabajo. Siendo hombres ciegos y de corta entendederas, han querido ser más sabios que su Dios; siendo hombres débiles y despreciables, han querido rehabilitar lo que su Dios había maldecido...(...)
Y el proletariado, la gran clase que abarca a todos los productores de las naciones civilizadas, traicionando sus instintos e ignorando su misión histórica, se ha dejado pervertir por el dogma del trabajo. Su castigo ha sido rudo y terrible. Todas las miserias individuales y sociales que nos aquejan, son hijas de su pasión por el trabajo... (...) Trabajad, trabajad noche y dia, pues trabajando hacéis crecer vuestra miseria, y ésta nos dispensa de imponeros el trabajo por la fuerza de la ley; la imposición legal del trabajo...(...) El trabajo es la causa de toda propensión a la degeneración intelectual del individuo, de toda deformación orgánica. Compárese, por ejemplo, el puro-sangre de las caballerizas de Rothschild que tiene a su servicio a una chusma de bímanos, con el torpe animal de  las masadas normandas que labra la tierra, transporta el estiércol, trilla, etc. sin descanso. Contémplese al noble salvaje que todavia no ha sido corrompido por el cristianismo de los misioneros del comercio y los comerciantes de la religión, y obsérvese a continuación a nuestros miserables esclavos de las máquinas..."
(Paul Lafargue in: El derecho a la pereza)

 



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